Elaccidente entre dos trenes de alta velocidad" type="text/html"> accidente entre dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo, España, que deja al menos 68 personas muertas y decenas de heridos, pone bajo la lupa el funcionamiento de los sistemas de seguridad ferroviaria y los protocolos para reanudar la circulación en caso de una avería. La colisión ocurrió en la mañana de este miércoles 28 de octubre, cuando un tren AVE de Renfe impactó por detrás contra un convoy de la compañía Iryo que permanecía detenido en la línea Madrid-Sevilla, a la altura de la localidad de Urda. Varios vagones se descarrilaron y algunos cayeron por un terraplén.
Aunque las causas definitivas todavía deben establecerse, las primeras informaciones apuntan a una falla en el sistema de protección ferroviaria y a una posible decisión errónea desde el centro de control de Adif, el administrador de la infraestructura ferroviaria española. Los hechos han abierto interrogantes sobre la actuación de los responsables del tráfico y el cumplimiento de los procedimientos de seguridad.
Una de las primeras irregularidades conocidas está relacionada con el sistema LZB, encargado de supervisar de forma continua la circulación de los trenes y activar el frenado automático ante determinadas situaciones de riesgo. Según información publicada por medios españoles, el sistema presentó una incidencia alrededor de las 8:30 de la mañana, aproximadamente 20 minutos antes de la colisión. A raíz de esta falla, la circulación pasó a operar con un mecanismo alternativo conocido como Bloqueo de Señalización Lateral (BSL).
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