CARGANDO FECHA...
Volver a Portada Sucesos - Siempre Contigo
Canal VIP
COLOMBIA • ACTUALIDAD

El rastro de 'Moncayo': la cacería judicial tras el asedio sicarial en el corazón de Chapinero

La inclusión de Isaac Daniel Rodríguez García en el cartel de los más buscados de la capital desvela la sofisticada operación criminal que segó la vida del empresario Gustavo Aponte y su escolta en uno de los sectores más custodiados del país.

Compartir
El rastro de 'Moncayo': la cacería judicial tras el asedio sicarial en el corazón de Chapinero
Fotografía informativa. Foto: Archivo / Redacción Sucesos.

La tarde del 11 de febrero de 2026 dejó de ser una jornada rutinaria en el norte de Bogotá para transformarse en el escenario de un crimen que desafió los anillos de seguridad más estrictos de la ciudad. El estruendo de los proyectiles en la intersección de la calle 85 con carrera Séptima no solo acabó con la vida del empresario Gustavo Andrés Aponte y su protector, Luis Gabriel Gutiérrez, sino que rasgó la sensación de invulnerabilidad de un sector que se asume como el bastión corporativo de la capital. Este doble homicidio, ejecutado con una precisión quirúrgica, ha puesto en jaque la tranquilidad de la localidad de Chapinero y ha forzado a las autoridades a desplegar una ofensiva sin precedentes para capturar a los responsables.

En el centro de esta trama de sangre emerge el nombre de Isaac Daniel Rodríguez García, alias Moncayo, cuya efigie encabeza hoy el cartel de los delincuentes más buscados por la Policía Metropolitana de Bogotá. Según el expediente técnico, el ataque se perpetró exactamente a las 3:40 de la tarde, justo cuando las víctimas abandonaban un exclusivo gimnasio de la zona. Las pesquisas indican que 'Moncayo' no actuó en solitario; su participación se enmarca en una estructura delincuencial que orquestó labores de inteligencia previa, vigilancia estática y una coordinación logística que permitió a los sicarios evadir los controles inmediatos tras el tiroteo, dejando tras de sí una estela de casquillos y un vacío institucional por llenar.

El impacto de este suceso trasciende las cifras de criminalidad y se instala en la psique colectiva de una ciudadanía que observa con estupor cómo el sicariato de alto nivel se traslada de las periferias a los corredores financieros. Para el gremio empresarial y los residentes de la zona rosa, el asesinato de Aponte representa una señal de alerta sobre la porosidad de la seguridad urbana frente a organizaciones criminales con capacidad de planificación a largo plazo. La economía local, sensible a estos brotes de violencia, aguarda con ansiedad respuestas contundentes que restablezcan el orden en un punto geográfico donde convergen el poder económico y la vida social de la nación.

Desde el búnker de la Fiscalía General de la Nación, los investigadores sostienen que el atentado fue el resultado de un seguimiento minucioso que pudo durar semanas. 'Estamos ante una organización que no improvisa; hubo una división de tareas clara entre quienes marcaron el objetivo y quien apretó el gatillo', señalan fuentes cercanas al proceso. Por su parte, la Policía Metropolitana ha instado a la colaboración ciudadana, ofreciendo garantías de reserva para quienes proporcionen datos que conduzcan al paradero de Rodríguez García, cuya captura se considera vital para desarticular la célula sicarial que opera bajo sus órdenes.

Este episodio evoca los capítulos más oscuros de la violencia selectiva en Colombia, donde figuras del sector privado se convierten en blancos de estructuras que buscan saldar cuentas o enviar mensajes de poder a través del plomo. El contexto regional no es ajeno a esta dinámica; Bogotá ha visto en el último año un incremento en la sofisticación de los ataques sicariales, alejándose del arrebato callejero para adoptar tácticas de guerra urbana. La historia reciente del país dicta que, tras estos nombres de alias sonoros, suelen esconderse redes de finanzas ilícitas que permean diversos estratos de la sociedad, haciendo de la captura de 'Moncayo' un imperativo no solo judicial, sino moral.

El camino hacia la justicia ahora depende de la efectividad de las alertas emitidas y de la presión que la fuerza pública ejerza sobre los escondites de la estructura criminal. Se espera que en las próximas semanas se realicen audiencias de imputación de cargos en ausencia, mientras la Interpol evalúa la emisión de una circular azul en caso de que el sospechoso haya cruzado las fronteras nacionales. El desenlace de esta persecución marcará un precedente en la lucha contra el crimen organizado en la capital, determinando si el Estado es capaz de blindar sus centros neurálgicos o si la impunidad seguirá siendo el epílogo de las tragedias que ocurren a plena luz del día.

¿Quieres enterarte de las primicias antes que todos?

Únete gratis a nuestro canal informativo y recibe alertas verificadas en tu WhatsApp.

Unirme al Canal