El llamado de la Defensoría del Pueblo al Gobierno nacional a no competir con los grupos armados ilegales por demostrar quién alcanza mayor nivel de crueldad generó un cruce de mensajes entre la administración de Abelardo de la Espriella y ese organismo. Luego de la escalada de enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y organizaciones criminales, la Defensoría, en un primer mensaje, cuestionó la decisión de De la Espriella de mostrarse caminando entre los cadáveres embolsados de 23 supuestos disidentes de las antiguas Farc muertos en días pasados en una operación militar en el departamento del Guaviare. "El Estado y el Gobierno no pueden dejarse llevar por una competencia para demostrar quién puede ser más cruel. No pueden disputar con los grupos armados quién produce más miedo, quién humilla más al adversario o con quién convierte la muerte en demostración de poder", dijo este domingo la defensora, Iris Marín, quien agregó que "nuestro país lleva décadas enfrentando diferentes ciclos de conflictos armados y criminalidad organizada. Sin embargo, no recuerdo haber visto a un presidente caminando entre los muertos y sintiéndose orgulloso de esas muertes".
De la Espriella, quien prometió "mano dura" en temas de seguridad, aseguró la semana pasada que "la paz verdadera se construye con la fuerza de las armas y las leyes de la República" y ratificó que derrotará al crimen sin diálogo, ya sea "por la razón o por la fuerza". El presidente repitió entonces la imagen del Guaviare el viernes cuando presentó ante la prensa cuatro cuerpos cubiertos con lonas blancas, resultado de un operativo policial en Riohacha, en La Guajira, contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), en el que murió uno de sus líderes, Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor.
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