Rosa Angélica Tarazona Tarazona era conocida en el mundo criminal con el alias “La Bebecita”. Muchos la asocian por ser la novia del máximo cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, alias “Bendito Menor”, o Naín Andrés Pérez Toncel, quien comandaba la subestructura Javier Cáceres. Pero el alcance y prontuario de “La Bebecita” va más allá de solo ser la compañera criminal de un cabecilla. Rosa Angélica, que rondaba entre los 20 a 30 años, aparecía en muchos videos que publicaba Bendito Menor, así como ella también tenía su propia cuenta en redes sociales. Juntos consolidaron una imagen de “narcoinfluencers” al jactarse de sus lujos y actividades criminales como miembros de un equipo paramilitar. Dicha imagen finalizó este 4 de septiembre, después de haber sido dados de baja en el barrio Los Olivos de Riohacha (La Guajira).
Dentro de las ACSN, “La Bebecita” se consolidó como una de las figuras operativas, logísticas y financieras más influyentes. Las investigaciones de inteligencia militar y policial determinaron que Tarazona ejercía un control directo sobre las finanzas ilícitas, la adquisición de armamento de alto poder y la articulación estratégica entre la cúpula y las redes urbanas. El posicionamiento de alias “La Bebecita” dentro de las ACSN se fundamentó en su capacidad para administrar la liquidez financiera y garantizar el sostenimiento logístico de la organización en corredores clave de los departamentos de Magdalena y La Guajira.
Según reportes de la Fiscalía General de la Nación y de los organismos de inteligencia, Tarazona supervisaba la recaudación de fondos derivados de la extorsión a comerciantes, transportadores y sectores productivos en la carretera Troncal del Caribe, así como los flujos de capital provenientes del narcotráfico. Entre sus funciones primordiales figuraba el pago sistemático de la nómina a los integrantes de los frentes armados y a las redes de cooperantes urbanos que operaban en municipios como Santa Marta, Dibulla y Riohacha. Asimismo, se le atribuyó la coordinación directa de la compra y distribución de insumos militares. Este material era ingresado clandestinamente a las zonas de control paramilitar mediante el uso de vehículos de gama alta, ocultando los cargamentos en compartimentos adaptados en los baúles para evadir los controles de la fuerza pública.
El impacto de este suceso ha generado diversas reacciones en la comunidad y en los gremios productivos, quienes coinciden en la necesidad de mantener un seguimiento riguroso a los compromisos adquiridos. La articulación institucional continuará siendo evaluada en mesas técnicas de trabajo intersectorial.
Sucesos continuará realizando el seguimiento permanente al desarrollo de esta noticia para mantener oportunamente informada a toda nuestra audiencia a través de las diversas plataformas y canales digitales oficiales de nuestro diario.
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