El césped del predio de La Agustina fue testigo de una batalla de voluntades que se definió, casi por decreto del destino, en el último suspiro. Gimnasia y Esgrima de Mendoza, fiel a su estirpe de equipo combativo, logró rescatar una igualdad 1-1 frente a Instituto de Córdoba, en un compromiso correspondiente a la duodécima jornada del Torneo Proyección, el certamen que sirve de vitrina para las futuras promesas del balompié argentino.
El desarrollo del encuentro estuvo marcado por la sobriedad táctica de la 'Gloria', que logró capitalizar una de sus incursiones ofensivas a través de Ignacio Marasca, quien rompió el celofán y puso en ventaja a los locales. Sin embargo, el esquema defensivo de los cordobeses comenzó a mostrar fisuras ante la insistencia mendocina, que acumuló méritos y posesión durante el segundo tiempo, hasta que Luciano Garay, con una definición quirúrgica, sentenció la repartición de puntos cuando el cronómetro ya dictaba el ocaso del partido.
Para el aficionado que sigue de cerca el semillero del fútbol nacional, este resultado trasciende la anécdota estadística. Representa el pulso de dos instituciones que apuestan por la formación integral, donde cada punto en disputa es una lección de carácter para jóvenes que transitan la frontera entre el amateurismo y la exigencia profesional, un escenario donde la presión mental suele ser tan determinante como la técnica individual.
Tras el pitazo final, las voces en el campo de juego reflejaron la dualidad del resultado: mientras que en el banquillo de Instituto se lamentaba la falta de contundencia para cerrar el marcador, en la delegación mendocina se celebraba la entereza física y mental. Los cuerpos técnicos coincidieron en que el ritmo impuesto por ambos equipos durante los noventa minutos fue un reflejo de la competitividad que exige el actual formato del torneo de reservas.
Este empate se inscribe en una tradición de duelos cerrados entre clubes del interior, donde la identidad regional suele ser el motor que impulsa a los jugadores a sobreponerse a la fatiga. Históricamente, el Torneo Proyección ha sido el termómetro que mide la salud de las divisiones inferiores en el país, y este encuentro en particular subrayó la paridad que existe actualmente entre las academias de Mendoza y Córdoba, dos plazas que históricamente han nutrido de talento a la élite del fútbol argentino.
De cara a la decimotercera fecha, ambos conjuntos deberán ajustar sus piezas en la pizarra para evitar que los puntos se escapen en los minutos de adición. Mientras Instituto buscará recuperar la solidez defensiva que le permita proteger sus ventajas, Gimnasia de Mendoza intentará trasladar esta inercia positiva a sus próximos compromisos, manteniendo viva la esperanza de escalar posiciones en una tabla que, a estas alturas del torneo, no permite margen de error para quienes aspiran a la gloria.
¿Quieres enterarte de las primicias antes que todos?
Únete gratis a nuestro canal informativo y recibe alertas verificadas en tu WhatsApp.