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Cucunubá arde: voraz incendio forestal amenaza la despensa agrícola y minera del valle de Ubaté

Una conflagración de rápida propagación consume la vegetación nativa en la zona rural del municipio cundinamarqués. La administración local declara la urgencia manifiesta y reclama apoyo aéreo antes de que el fuego alcance socavones de carbón y cultivos de alta tecnología.

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Cucunubá arde: voraz incendio forestal amenaza la despensa agrícola y minera del valle de Ubaté
Fotografía informativa. Foto: Archivo / Redacción Sucesos.

El denso manto blanco que suele arropar las tardes frías de Cucunubá se transformó este sábado 17 de septiembre en una asfixiante columna de humo gris. Enclavado a escasos 90 kilómetros al norte de Bogotá, en el corazón de la provincia de Ubaté, este enclave andino se vio sorprendido por un incendio forestal de rápida evolución que devora la cobertura vegetal de sus cerros tutelares. La emergencia encendió de inmediato las alarmas de las autoridades locales y de los pobladores, quienes contemplan con impotencia cómo las lenguas de fuego avanzan sobre las laderas campesinas empujadas por las corrientes de aire del altiplano.

El fuego se desató en las primeras horas de la tarde en un sector rural de difícil acceso topográfico, donde el combustible vegetal seco facilitó una ignición violenta y descontrolada. Sin un cuerpo de bomberos municipal dotado para conflagraciones de gran escala forestal, la Alcaldía de Cucunubá emitió un vehemente llamado de auxilio a la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca y a las brigadas de los municipios vecinos de Ubaté y Chocontá. La prioridad táctica se concentra en erigir cortafuegos manuales para impedir que las llamas alcancen las zonas habitadas y las bocaminas cercanas.

La zozobra comunitaria es tangible en cada vereda. Cucunubá no solo es un referente paisajístico de arquitectura colonial y vocación ganadera; su subsuelo alberga una intensa actividad minera de carbón donde el riesgo por cercanía térmica o chispas representa una amenaza latente para los socavones. Al mismo tiempo, en la superficie crecen apuestas agropecuarias modernas que han transformado la economía local, entre ellas innovadores proyectos de agricultura de precisión dedicados al cultivo tecnificado de arándanos, cuyas costosas estructuras de invernadero e irrigación se encuentran en el radio de vulnerabilidad del siniestro.

«Necesitamos auxilio inmediato del departamento; la topografía quebrada y la fuerza del viento están desbordando nuestra capacidad operativa de respuesta», advirtió la administración municipal a través de los canales de enlace departamental. Los campesinos y trabajadores mineros, provistos de ramas, palas y baldes de agua, han intentado secundar las labores de contención, pero la intensidad calorífica y el riesgo de quedar atrapados en hondonadas obligaron a las autoridades a restringir el acceso a personal civil desprovisto de equipamiento técnico contra incendios forestales.

Este episodio expone una vez más la extrema fragilidad de los ecosistemas del altiplano cundiboyacense frente a los microclimas secos y las transiciones climáticas que azotan la cordillera Oriental. Pese a situarse en una comarca de páramos y temperaturas gélidas, la acumulación de biomasa combustible en las faldas montañosas convierte cualquier chispa —originada por quemas agrícolas mal gestionadas o descuidos humanos— en una trampa ecológica de dimensiones incalculables, un patrón recurrente que la provincia de Ubaté ha padecido históricamente en sus temporadas de estiaje.

El desenlace de esta emergencia dependerá de la celeridad con que se desplieguen los refuerzos terrestres y, eventualmente, una unidad de apoyo aéreo con sistema Bambi Bucket de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Mientras los cuerpos de socorro batallan contra el reloj y la geografía para sofocar los frentes activos, sobre el escritorio de la Corporación Autónoma Regional (CAR) y los comités de gestión del riesgo queda trazada la tarea inaplazable: evaluar el daño en la flora nativa, monitorear la calidad del aire para las poblaciones aledañas y definir las medidas sancionatorias si se confirma la intervención humana detrás del fuego.

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