María tenía 13 años, estudiaba en un colegio rural de Cúcuta y, como cualquier niña de su edad, tenía una vida por delante. Sin embargo, hace una década, integrantes de las FARC la reclutaron a la fuerza y la llevaron a un campamento guerrillero en las montañas del Catatumbo, donde fue víctima de violencia sexual y tuvo que enfrentar situaciones que marcaron su infancia. Diez años después, intenta reconstruir su vida lejos de la violencia que sufrió.
Su historia, conocida por Noticias Caracol, refleja las consecuencias del reclutamiento forzado de menores de edad en Colombia, una práctica que continúa afectando a niños, niñas y adolescentes, especialmente en territorios donde operan grupos armados ilegales.“Me llamaron a la fuerza y me metieron en el carro. Siempre me amenazaban con que iban a matar a mis papás y yo no me iba con ellos”, relató la joven, cuya identidad fue protegida por motivos de seguridad.
El traslado quedó grabado en su memoria. Según recuerda, le vendaron los ojos y el recorrido duró aproximadamente 40 minutos. Durante el trayecto, escuchó el sonido del agua de un río e intentó deducir hacia dónde la llevaban.“Lo primero, pues, me dieron botas y como uniformes camuflados”, contó sobre su llegada al campamento. Las montañas del Catatumbo, que antes eran ajenas a su cotidianidad, se convirtieron en el escenario de una etapa de su vida atravesada por el miedo y la violencia.
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