Bajo el sol inclemente de noviembre, Barranquilla se prepara para una cita ineludible con la memoria y la palabra. La Feria Internacional del Libro de Barranquilla (Filbac), en su edición de 2026, no será un encuentro literario convencional, sino un ejercicio de arqueología cultural que busca rescatar el pulso narrativo de una región que aún se debate entre la tradición oral y la vanguardia literaria, teniendo como escenario el Museo de la Universidad del Atlántico.
Entre el 12 y el 16 de noviembre, la programación se articulará en torno al centenario del natalicio de Álvaro Cepeda Samudio, figura tutelar del Grupo de Barranquilla. El evento, que consolida su prestigio en el calendario cultural del país, dispondrá de una agenda técnica que incluye conversatorios sobre la técnica narrativa del autor, exposiciones de archivos inéditos y una revisión crítica de su impacto en la literatura latinoamericana del siglo XX.
Para el ciudadano de a pie, la Filbac representa una oportunidad de reconexión con el patrimonio intelectual que define al Caribe colombiano. Más allá de la venta de ejemplares, la feria se erige como un espacio de resistencia contra el olvido, permitiendo que las nuevas generaciones dialoguen con la obra de un hombre que, desde el periodismo y la ficción, desafió los cánones establecidos y retrató la violencia y la esperanza de nuestra tierra.
Las directivas de la Universidad del Atlántico, en conjunto con los gestores culturales de la región, han subrayado que este homenaje busca trascender la efeméride académica. Voceros de la organización han enfatizado que la presencia de escritores, investigadores y lectores en el campus universitario es un testimonio de la vitalidad de la industria editorial local y un llamado a fortalecer los hábitos de lectura en un departamento que reclama mayor inversión en sus bibliotecas públicas.
Este evento se inscribe en una tradición de larga data donde el Caribe ha sido cuna de voces universales. La figura de Cepeda Samudio, cuya obra 'La casa grande' sigue siendo un referente ineludible para comprender la historia política del país, sirve como eje articulador para analizar cómo el Caribe ha pasado de ser un territorio periférico a convertirse en un nodo fundamental de la producción literaria nacional, superando los estigmas de la marginalidad histórica.
El desenlace de esta edición de la Filbac promete dejar una hoja de ruta clara para la preservación del legado de los maestros de la literatura regional. Se espera que, tras el cierre de las jornadas, se formalicen convenios para la digitalización de archivos históricos y la creación de cátedras permanentes que garanticen que la obra de Cepeda Samudio no sea solo un recuerdo de anaquel, sino una herramienta viva para la interpretación de nuestra compleja realidad social.
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