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La encrucijada digital: el imperativo de la Cepal para que América Latina no sea un espectador de la IA

El organismo regional advierte que la brecha tecnológica no se cierra solo con conectividad. La verdadera soberanía en la era de la inteligencia artificial exige una arquitectura robusta de datos, talento humano y políticas públicas audaces.

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La encrucijada digital: el imperativo de la Cepal para que América Latina no sea un espectador de la IA
Fotografía informativa. Foto: Archivo / Redacción Sucesos.

En el corazón de una transición global que redefine las fronteras de la productividad, América Latina se enfrenta a un dilema existencial: la adopción pasiva de la inteligencia artificial o la construcción de un ecosistema propio que garantice el desarrollo regional. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha lanzado una advertencia que resuena con urgencia en los pasillos del poder político y empresarial: la región corre el riesgo de quedar relegada a un rol de consumidor de algoritmos extranjeros si no logra trascender la mera conectividad para instalarse en la vanguardia de la innovación y la gobernanza digital.

El informe técnico presentado por el organismo desglosa una realidad compleja donde la infraestructura física es apenas el cimiento. Según los datos analizados, la brecha no reside únicamente en la velocidad de la banda ancha, sino en la ausencia de una infraestructura de datos soberana, la escasez de capital humano especializado y una inversión en investigación y desarrollo que, en promedio, no supera el 0,6% del PIB regional. La Cepal enfatiza que la verdadera transformación requiere una articulación sin precedentes entre la capacidad de cómputo, la calidad de los conjuntos de datos locales y un marco institucional capaz de regular sin asfixiar el progreso.

Para el ciudadano de a pie, este diagnóstico se traduce en una amenaza latente para la estabilidad laboral y la competitividad de las pequeñas empresas. En ciudades como Barranquilla, donde la economía de servicios y la industria creativa buscan un lugar en el mapa global, la falta de una estrategia nacional de IA podría significar la obsolescencia de miles de empleos y la fuga de cerebros hacia mercados que sí ofrecen condiciones para la creación tecnológica. La brecha digital, que antes se medía en acceso a internet, hoy se mide en la capacidad de los trabajadores para interactuar con sistemas inteligentes y extraer valor de ellos.

Las voces desde la academia y el sector público han comenzado a alinearse con la tesis de la Cepal. Voceros gubernamentales han señalado que el desafío ahora es la creación de 'sandboxes' regulatorios y centros de excelencia que permitan experimentar con la IA en sectores clave como la agricultura, la salud y la logística portuaria. No obstante, la crítica persiste: mientras otros bloques económicos destinan miles de millones de dólares a la soberanía digital, los países latinoamericanos aún debaten la viabilidad presupuestal de programas básicos de alfabetización digital.

Históricamente, la región ha sido un terreno fértil para la adopción de tecnologías foráneas, pero ha fallado sistemáticamente en la fase de apropiación y adaptación. Desde la revolución industrial hasta la era de la información, el patrón ha sido el mismo: importar soluciones diseñadas para realidades ajenas. El panorama actual, sin embargo, ofrece una oportunidad distinta; la IA permite una democratización del conocimiento que, si se gestiona con visión de Estado, podría revertir décadas de dependencia tecnológica y fomentar una industria de software con sello propio.

El camino a seguir exige un pacto regional que trascienda los ciclos electorales. La Cepal propone una hoja de ruta que incluye la creación de redes de supercomputación compartidas y la estandarización de políticas de datos abiertos. En los próximos meses, el debate se trasladará a las cámaras legislativas, donde se espera que la discusión sobre la ética de la IA y la protección de datos personales siente las bases de una legislación que, más allá de prohibir, fomente un desarrollo tecnológico con rostro humano y sentido de pertenencia latinoamericano.

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