La orden del presidente Abelardo de la Espriella de retirar los elementos alusivos a Carlos Pizarro de los espacios públicos ha generado polémica en el país. Pizarro es una figura representativa en la historia reciente de Colombia, ya que su vida y muerte estuvieron marcadas por su trabajo como activista, miembro y comandante del M-19, y su posterior salto a la política nacional cuando pasó a ser candidato presidencial. La orden la dio De la Espriella a la ministra de Cultura, Paola Holguín. “Tampoco vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara”.
Esta directriz ha generado un debate sobre la memoria histórica, la injerencia que está teniendo la línea de este nuevo Gobierno sobre los espacios de cultura y cómo podría afectar los relatos en el futuro.
Su hija María José Pizarro, exsenadora e integrante del Pacto Histórico, reaccionó a esta orden después de que el presidente dijera que sus imágenes son una “oda al terrorismo” y que tenían que desaparecer de los lugares públicos. Ella afirmó sentir indignación y “profunda tristeza por Colombia”. Pero también se refirió al temor que siente por ella y su familia, ya que el presidente habla de desaparecer la figura de su papá.
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