CARGANDO FECHA...
Volver a Portada Sucesos - Siempre Contigo
Canal Telegram
MUNDO • ACTUALIDAD

El ocaso de Ueno Bank: La debacle financiera que sepultó la presidencia de Santiago Peña

Tras el desplome de la solvencia del banco más popular de Paraguay, el mandatario enfrenta la justicia por un entramado de corrupción que compromete los ahorros de tres millones de ciudadanos y la estabilidad institucional del país.

Compartir
El ocaso de Ueno Bank: La debacle financiera que sepultó la presidencia de Santiago Peña
Fotografía informativa. Foto: Archivo / Redacción Sucesos.

Asunción despertó este viernes bajo el estruendo de un doble colapso que redefine la historia contemporánea de Paraguay. Lo que inició como un rumor de pasillo en las mesas de dinero se transformó en una tormenta perfecta: la caída de Ueno Bank, la entidad financiera con mayor penetración digital del país, arrastró consigo la investidura presidencial de Santiago Peña. La captura del mandatario, tras un juicio político fulminante, marca un hito sombrío en una nación donde la frontera entre los negocios privados y la administración pública se desdibujó hasta provocar un abismo de insolvencia que hoy mantiene en vilo a casi tres millones de ahorristas.

La anatomía del desastre técnico se gestó el pasado martes, cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) ordenó la resolución inmediata de la entidad. La auditoría reveló que el índice de solvencia de Ueno Bank se hundió por debajo del 50% del mínimo legal exigido, una cifra alarmante derivada de ajustes drásticos en sus estados financieros durante el proceso de regularización. Esta maniobra contable dejó al descubierto que los activos del banco no eran más que un espejismo de liquidez, forzando el cierre total de sucursales, el cese de operaciones digitales y el congelamiento absoluto de los depósitos, dejando a la deriva millonarios recursos públicos que el Gobierno había inyectado en la institución.

El impacto social es de una magnitud sísmica. Con 2,9 millones de clientes —una cifra que representa a casi la mitad de la población paraguaya—, la incertidumbre ha mutado en indignación en las calles. Familias enteras se agolpan frente a las persianas cerradas de las oficinas, enfrentando un 'corralito' de facto que paraliza el consumo y la economía doméstica. No se trata solo de ahorros privados; la administración de fondos estatales por parte de Ueno Bank vincula el destino de las pensiones y los presupuestos de infraestructura a una quiebra que muchos analistas califican como una tragedia anunciada por la opacidad en su gestión.

La respuesta judicial no se hizo esperar. Santiago Peña, cuya carrera estuvo íntimamente ligada al sector financiero antes de alcanzar la magistratura, será conducido este sábado ante la fiscalía para responder por un catálogo de delitos que estremecen al Ejecutivo: lesión de confianza, tráfico de influencias y administración en provecho propio. La tesis del Ministerio Público sugiere que el mandatario utilizó su posición para favorecer la expansión de Ueno Bank, ignorando las alertas de riesgo sistémico a cambio de beneficios corporativos, una acusación que sus detractores han convertido en el eje del juicio político que terminó con su destitución.

Este episodio evoca los fantasmas de las crisis bancarias que azotaron al Cono Sur en décadas pasadas, pero con el agravante de la modernidad digital. El caso paraguayo pone de relieve la peligrosidad de la captura del Estado por intereses financieros particulares, un fenómeno que en la región Caribe y el resto del continente ha sido históricamente el preludio de largas recesiones. La caída de Peña no es solo un evento político, sino el síntoma de un sistema de supervisión que falló en detectar cómo una entidad de tal envergadura se convertía en un gigante con pies de barro bajo el amparo del poder central.

El horizonte inmediato para Paraguay es de una fragilidad extrema. Mientras la fiscalía prepara el interrogatorio que definirá la situación jurídica del expresidente, el Banco Central debe articular un plan de contingencia para evitar un efecto dominó en el sistema financiero nacional. Las próximas horas serán cruciales para determinar si existe la posibilidad de una capitalización externa o si se procederá a la liquidación definitiva de los activos de Ueno Bank. En el tablero político, la acefalía temporal y la transición de mando intentan devolver una calma que, por ahora, parece tan lejana como el acceso de los ciudadanos a sus propios ahorros.

Canal Oficial • Alertas en Tiempo Real

¿Quieres recibir las noticias antes que todos?

Únete a nuestro canal de Telegram y recibe las últimas horas, primicias y reportajes especiales en tu celular.

Unirme al Canal