CARGANDO FECHA...
Volver a Portada Sucesos - Siempre Contigo
Canal VIP
COLOMBIA • ACTUALIDAD

El grito de justicia que emerge desde el olvido en San Bernardo

A más de un mes del atroz crimen contra Blanca Pardo, una mujer de 72 años víctima de violencia sexual en Nariño, el silencio institucional y la ausencia de capturas fracturan la esperanza de una familia que reclama verdad y reparación.

Compartir
El grito de justicia que emerge desde el olvido en San Bernardo
Fotografía informativa. Foto: Archivo / Redacción Sucesos.

El 29 de agosto, la geografía rural de San Bernardo, Nariño, fue escenario de una barbarie que aún estremece los cimientos de la comunidad. Blanca Pardo, una mujer de 72 años, fue hallada por su hija, Marisol, en un potrero remoto, abandonada a su suerte tras haber sido sometida a un episodio de violencia sexual y agresiones físicas que, a la postre, le costaron la vida. Lo que inicialmente pudo ser tratado como un suceso aislado en la periferia del departamento, se ha convertido hoy en un símbolo de la desprotección que enfrentan los adultos mayores en las zonas rurales del país, donde la vulnerabilidad se cruza con la impunidad.

Han transcurrido más de treinta días desde el hallazgo y, a pesar de la gravedad de los hechos, el expediente judicial parece estancado en una fase de indagación preliminar que no arroja resultados tangibles. La necropsia y los informes forenses confirmaron la brutalidad de los vejámenes, pero la Fiscalía General de la Nación aún no ha logrado individualizar a los responsables ni emitir órdenes de captura. La cronología de la negligencia se mide en el dolor de una familia que, mientras intenta procesar el duelo, se enfrenta a la opacidad de un sistema que parece haber desplazado este caso a la periferia de sus prioridades investigativas.

El impacto de este suceso ha trascendido el ámbito familiar para instalarse como una herida abierta en el tejido social de San Bernardo. La comunidad, atemorizada y expectante, ve cómo la seguridad en sus veredas se desmorona ante la falta de una respuesta contundente del Estado. Para los habitantes de la zona, la muerte de Blanca Pardo no es solo la pérdida de una vecina, sino la confirmación de que la justicia, en los territorios apartados, suele ser un privilegio esquivo, dejando a los ciudadanos a merced de una violencia que actúa con total impunidad.

Ante el clamor de los hijos de la víctima, quienes han roto el silencio en medios nacionales para evitar que el caso se desvanezca en el archivo, las autoridades locales han reiterado que las investigaciones continúan su curso. No obstante, la falta de capturas alimenta el escepticismo de Jenny Pulido, hija de Blanca, quien insiste en que, dada la escala de la vereda, la identidad de los perpetradores no debería ser un enigma indescifrable para los investigadores. La desazón de la familia es el reflejo de una ciudadanía que exige celeridad frente a la indolencia burocrática.

Este caso se inscribe en una preocupante tendencia de violencia contra la mujer en el suroccidente colombiano, una región donde los índices de impunidad en delitos sexuales contra adultos mayores son alarmantemente altos. Históricamente, la ruralidad nariñense ha sido un escenario donde el conflicto y la criminalidad común se entrelazan, dejando a las poblaciones más frágiles en un estado de indefensión crónica. La muerte de Pardo es un recordatorio sombrío de que, a pesar de los discursos institucionales sobre protección de género, la realidad en el campo colombiano sigue siendo una lucha desigual contra el olvido.

El futuro del proceso judicial pende de un hilo, supeditado a la voluntad de los investigadores para recolectar pruebas que permitan judicializar a los responsables. Mientras la familia aguarda una audiencia de imputación que parece no llegar, el caso de Blanca Pardo se perfila como un examen de rigor para la Fiscalía en Nariño. La sociedad civil, por su parte, mantiene la mirada fija en San Bernardo, exigiendo que este crimen no sea una cifra más en la estadística de la impunidad nacional, sino el punto de inflexión para una justicia que, por fin, honre la memoria de una mujer cuya vida fue arrebatada con extrema crueldad.

¿Quieres enterarte de las primicias antes que todos?

Únete gratis a nuestro canal informativo y recibe alertas verificadas en tu WhatsApp.

Unirme al Canal