CARGANDO FECHA...
Volver a Portada Sucesos - Siempre Contigo
Canal VIP
NACIóN • ACTUALIDAD

El silencio de Calancala se rompe: hallan diez cuerpos de víctimas del conflicto en Barranquilla

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas intervino el camposanto más antiguo de la ciudad, logrando la recuperación de restos que aguardaban en el olvido. Un paso crucial para la reparación histórica de las familias que aún buscan respuestas en el Caribe.

Compartir
El silencio de Calancala se rompe: hallan diez cuerpos de víctimas del conflicto en Barranquilla
Fotografía informativa de la cobertura de Redacción Sucesos. Foto: Archivo.

Bajo el sol inclemente de Barranquilla, el cementerio Calancala dejó de ser un simple recinto de reposo para convertirse en el epicentro de una verdad largamente postergada. En una intervención técnica de alta precisión, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) logró la recuperación de diez cuerpos que, según los indicios preliminares, corresponden a víctimas de la violencia sociopolítica que azotó al país. Este hallazgo, en el corazón de la capital del Atlántico, desentierra fragmentos de una memoria colectiva que el conflicto armado intentó sepultar bajo el anonimato y el abandono.

La diligencia, ejecutada bajo estrictos protocolos forenses, se concentró en áreas específicas del camposanto donde la información recolectada por la Unidad señalaba la presencia de inhumaciones irregulares. Los restos, que ahora reposan bajo la custodia del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, serán sometidos a rigurosos procesos de identificación genética y cotejo con el Banco Nacional de Perfiles Genéticos. Los datos técnicos sugieren que estas personas habrían sido inhumadas en condiciones precarias durante los años más álgidos de la confrontación armada en la región Caribe, sin que sus identidades fueran debidamente registradas en los archivos oficiales.

Para las familias de los desaparecidos, el hallazgo en Calancala representa una grieta de esperanza en el muro de la incertidumbre. La desaparición forzada no solo arrebata la vida, sino que condena a los seres queridos a un limbo emocional y jurídico que paraliza cualquier intento de duelo. La recuperación de estos diez cuerpos es un golpe directo a la impunidad y un recordatorio de que, a pesar del paso del tiempo y la erosión de las pruebas, el Estado tiene una deuda pendiente con quienes fueron borrados de la vida pública por la barbarie.

Las autoridades han enfatizado que este operativo es el resultado de un trabajo articulado con organizaciones de víctimas y defensores de derechos humanos, quienes han sido los verdaderos motores de esta búsqueda. 'La intervención en Calancala no es un evento aislado, sino parte de un plan nacional que busca dignificar a las víctimas y garantizar el derecho a la verdad', señalaron voceros de la entidad. Por su parte, los colectivos de búsqueda han instado a la Fiscalía General de la Nación a acelerar los procesos de identificación para que, en el menor tiempo posible, los restos puedan ser entregados a sus familias para una sepultura digna.

El cementerio Calancala, fundado en 1888, ha sido testigo silencioso de las transformaciones sociales de Barranquilla, pero también de las tragedias que la violencia ha dejado a su paso. Históricamente, este lugar ha sido señalado como punto de inhumación de personas no identificadas, muchas de ellas víctimas de la violencia urbana y del conflicto armado que se desplazó desde los Montes de María y otras zonas rurales hacia el entorno metropolitano. Este antecedente subraya la importancia de la intervención actual, que busca sanar una herida abierta en el tejido urbano de una ciudad que, durante años, prefirió ignorar el costo humano de la guerra en sus propios patios traseros.

El camino hacia la verdad apenas comienza. Tras la recuperación, el proceso se traslada ahora a los laboratorios de genética, donde la ciencia deberá cumplir la tarea de devolverle la identidad a quienes el conflicto intentó despojar de ella. La UBPD ha anunciado que continuará con las labores de prospección en otros sectores del cementerio, ante la sospecha de que aún quedan más víctimas por hallar. La sociedad barranquillera observa con atención este proceso, consciente de que la paz verdadera no se construye solo con acuerdos, sino con la capacidad de enfrentar los horrores del pasado y devolverles, uno a uno, el nombre a los ausentes.

¿Quieres enterarte de las primicias antes que todos?

Únete gratis a nuestro canal informativo y recibe alertas verificadas en tu WhatsApp.

Unirme al Canal